
La verdad es que este tema ha estado en la palestra desde hace mucho tiempo para quienes vivimos en Temuco, pero sobretodo para la gente de izquierda de esta ciudad, permanentes actividades en torno al tema, que se agudizan en el momento que los compañeros deciden asumir una huelga de hambre, la que estubo absolutamente cercada en los medios de comunicación, hasta que diversas organizaciones comienzan a acercarse al tema y se juntan con la agrupación de familiares y amigos de los presos políticos, creandose una coordinadora para realizar diversas manifestaciones en respaldo a los 4 huelguistas que iniciaron su huelga en la carcel de angol, hasta que son trasladados a la fuerza y contra su voluntad a la carcel de temuko, lo que sin duda favoreció la generación de actividades en torno a ellos, por todo esto voy a dejar acá un documento que me parece muy interesante, que fue elaborado por el compañero del Partido Comunista, Juan Andrés Lagos, y aclara bastante sobre los aspéctos legales del caso...aclarando porqué la libertad de los compañeros es posible...
PRESOS POLITICOS MAPUCHES:LA LIBERTAD ES POSIBLE
Por: Juan Andrés Lagos. Periodista, académico de la Universidad ARCIS
El Estado chileno y sus normas legales, aplicadas a los presos políticos mapuches, cometen el grave delito de denegación de Justicia.La Justicia es algo más que su particular administración, en el sentido de aplicación de leyes, más aún cuando se trata de un estado nacional.El derecho internacional, y en especial los pactos internacionales, de los cuales se supone que Chile es parte, entregan abundantes razones jurídicas y éticas que concluyen en un punto específico.
Los procesos legales que han implicado condenas de cárcel, a comunerosMapuches, no son justos, son improcedentes, y por tanto deben ser anulados.Esto implica su inmediata libertad.En este sentido se pronunció el Relator de la Organización de NacionesUnidas, cuando visitó Chile, y pidió al Estado chileno, y sus poderes, queanulara los procesos.Entre las múltiples razones que el relator Internacional consideró,estuvieron las siguientes:1) Las leyes que se aplicaron a los ciudadanos mapuches no son pertinentes yno son justas, especialmente cuando se refiere a personas que son parte deun pueblo originario, sometido por un largo período histórico, a persecusióny genocidio. La historia nacional demuestra lo anterior.El derecho internacional, en estas materias, ha avanzado bastante,especialmente después de la Segunda Guerra Mundial. Los pactos que emanan delos organismos internacionales, y que son reconocidos por los estadosnacionales, configuran una clara norma en tal sentido, cuando reconoceestatus y derechos de Pueblo, a miembros de comunidades originarias.2) Las leyes referidas al "terrorismo" y a la "seguridad interior delestado", así como a la "propiedad privada", que han sido referidas por elestado y sus poderes para acusar a los comuneros, tampoco proceden, puestoque en ninguno de los procesos se ha podido configurar tales delitos,incluso en el reconocimiento de esas mismas categorías.Lo que ocurre es que la "mirada" del derecho internacional y del Relator dela ONU no considera, necesariamente como "terrorismo", la defensa delterritorio propio, más cuando ese territorio ha sido usurpado por un estadoy sus poderes, el cual, gradual e intensivamente, lo ha "delegado" aempresas privadas, y algunas de ellas transnacionales extranjeras.En el derecho internacional, los territorios vinculados a identidadesnacionales, o de Pueblos específicos, son considerados primordiales, puestoque de ello dependen las identidades nacionales y su existencia como tales.Es el caso de Palestina, los pueblos originarios de Africa e incluso enEuropa, a partir de situaciones críticas que en la historia de la Humanidadhan implicado sobrevivencia o muerte de Pueblos enteros.Por eso, la propiedad privada, en este caso, no puede ser esgrimida comorazón de delito.En definitiva, ¿Quién invadió a quién?, y ¿Quién se apropió de quién?. Elderecho internacional, en todos los casos del mundo, estipula que primero, yantes que otros, estuvieron los Pueblos Originarios.Esta es, por lo demás, una forma lógica y humanista de proteger a losPueblos de intentos de exterminio, sea por invasiones, por colonizaciones yotros métodos.Y aunque en Chile esta coherencia lógica no es reconocida, y menos asumida,la comunidad internacional informada da en estos días toda la razón, y surespaldo, a los comuneros mapuches.Es una ironía completa, que el estado chileno y sus poderes, cuyo discursoes el de la diversidad, el de la tolerancia, el del respeto a las minorías yetnias, trate de fundamentar la injusticia sobre la base de leyes aplicadascon extrema violencia y rigor, que infringen un castigo profundo a un pueblooriginario.El camino para la libertad de los prisioneros políticos mapuches es uno: quese acoga la petición del Relator Internacional de la ONU, y se anulen losprocesos. Eso tiene fundamento ético y legal, y reencuentra a Chile con lastradiciones humanistas de la comunidad de naciones civilizadas.Más todavía, cuando los pactos internacionales han sido reconocidos pornuestro país, e incorporados a nuestra convivencia legal interna.En otro caso, la denegación de justicia la comete el estado y sus poderes. Yante eso, las personas y los pueblos, indefensos, tienen el derecho arebelarse y defenderse.Por esas razones es que, unánimemente, los organismos defensores de losderechos humanos, a nivel mundial, piden la libertad ahora, y sincondiciones.Por esas razones, que son jurídicas y éticas, es que el Ministro delInterior no puede afirmar que el gobiero no tiene nada que hacer. En verdad,tiene que hacer, y puede hacer mucho.La exigencia de libertad sobre la base de anular los procesos tienefundamentos jurídicos profundos.Esta exigencia no es una metáfora.Más en Chile, cuando no pocos "jueces", en el período de la dictadura dePinochet, señalaban que ellos "administraban las leyes y la justicia",vigentes e impuestas bajo el fascismo, y sobre ese argumento rechazaronmiles de recursos de protección y amparo que, de acogerse, habríansignificado salvar muchas vidas humanas.

